Protestas y Orden P├║blico



Publicado el 14/03/2012

 

Nuevamente se ha instalado en el debate nacional la disyuntiva entre protestas y orden público. Hoy Aysén, ayer Magallanes y siempre la educación, y aunque en el fondo las demandas de hoy tratan sobre materias distintas a las que provocaron el grueso de manifestaciones durante el año pasado, la verdad es que en lo relativo al desorden y al rol que frente a ellos tiene el Estado, son más o menos lo mismo.

Hasta el momento y pese a que el folclor político da para mucho, todavía no aparece alguien que cuestione la competencia exclusiva y excluyente del Estado en la tarea de restablecer el orden y la paz social. Pese a ello, y en cierto modo paradógico, sí hay quienes cada vez que el Estado se esfuerza por garantizar el orden, no reparan en acusar represión o abuso policial, como si el uso de la fuerza no fuera una herramienta legítima a la hora de proteger la seguridad de la ciudadanía.

El Estado presupone la administración, e incluso, el monopolio de la fuerza, por lo tanto no hay motivo de escándalo en que Carabineros recurra a ella, cuando se enfrenta a barricadas en las calles, estén o no, en el marco de una protesta. Por otro lado, con el paso del tiempo pareciera ser que cada vez toleramos más el uso de la fuerza por parte de manifestantes. Hoy junto a analizar con lupa el accionar de Carabineros, nadie se detiene en cuestionar la manera en que se busca llamar la atención por parte de los protestantes. 

El contar con una ciudadanía activa, que se mueve por mejorar su calidad de vida, es una gran noticia. En ese marco, las manifestaciones son fundamentales para dar a conocer las inquietudes y llamar la atención de la sociedad sobre un hecho desconocido por la mayoría, pero cuando estas pasan a ser sinónimo de atropello sistemático de otros derechos tan importantes como la seguridad individual de quienes no participan de las marchas, algo anda mal.

Es tarea de todos, velar por que quienes hacen uso de la manifestación pública como medio para dar a conocer intereses colectivos, lo hagan en forma adecuada, sin alterar el orden, ni menos pasando a llevar derechos ajenos. En el caso de Aysén, si el bloqueo de los caminos y el desabastecimiento es la herramienta de protesta, los mismos afectados debieran ser quienes en forma enérgica respalden la esforzada acción de Carabineros por resguardar el orden y la tranquilidad en nuestras ciudades.

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